Aún después de tantos años de novios, pensé que no tenía motivo para estar así tensa. Aferrándome del brazo de mi padre daba paso a paso, despacito. Mirando a la gente de reojo, en las filas de banco de madera de algarrobo decorados con cintas de raso blanco y bouquets de rosas blancas y rosadas...yo no me había enterado de esta decoración, seguro anduvo mi madre atrás de esto...
El corazón latiendo, la voz se me había ido lejos...creí que me caería al piso, pero seguí respirando...
Los ojitos verdes de Gabriel me atravesaron cuando me tomó la mano.
- Estás tan bella!- me dijo.
No pude responderle. Este nudito en la garganta estaba firme y parecía que no iba a irse.
Cuando llegamos ante el altar los dos juntos, el cura comenzó con la ceremonia. Yo no era una mujer de ir a la iglesia, para mi todos esos rituales no eran necesarios, para Gaby tampoco. Pero nuestras madres querían el vestido, la fiesta, la luna de miel....que se yo...era tradición en ambas familias.- Ay Thábatha como no se van a casar?- dijo mi suegra
- Nosotras nos casamos por iglesia las dos- dijo mi madre...
Todo eso me acordaba cuando el cura hablaba. Viste cuando vos estás en un lugar, pero se hace mudo todo el entorno y no escuchás más que tu propia voz? Bueno. Así estaba yo en el altar. No era porque no me interesara, pero no sé...me quedé colgada en los vitrales... en las caras de los santos que había a los costados...me dije: - Cuántas novias habrán pasado por acá...cuántas se habrán arrepentido y se fueron por donde entraron, cuántas serán felices...cuántas no. Me acordé de la gitana. La puta madre!
De pronto cambió la voz que hablaba y era Gabriel que decía sus votos. Luego me tocaba a mi. Dije prolijamente mi parlamento y con voz muy serena, a pesar de lo nerviosa que estaba.
El cura redondeó la misa, hasta que llegó al momento de mas emoción al decir "los declaro, marido y mujer".
Sentí una tranquilidad en el alma. Gaby me miraba y yo sentí que me amaba.... Nos besamos tan tiernamente como siempre...como amaba a ese hombre!
Cuando giré, vi todas esas caras tan conocidas! nuestras familias, amigos y amigas, compañeros de trabajo de ambos...
Llegamos al atrio, y saludábamos. Nos tiraron el tradicional arroz...no faltaron las bromas de juntarlo para hacer una paellita...hasta que de pronto sentí que los pelitos de mi nuca se erizaron. Mi espalda sufrió de escalofríos y mis manos se ponían frías como un témpano. Instintivamente sentí que alguien me miraba desde atrás y me di vuelta.Ahí estaba parada ella. La misma gitana que estaba en la feria el día antes! No se porqué se me heló la sangre al verla.
Ella movía sus labios rápidamente, sin hablar. Sólo movía los labios en una oración, rezo o no se que. Yo no podía dar un paso mas. Tenía paralizado el cuerpo. Mi sonrisa la sabía una mueca rígida...Tuve miedo.
Gabriel me tomó la mano y me miro.
- Vamos amor? tenemos que sacarnos las fotos en el Paseo de la Luna-
- Si...si...vamos -
Y salimos de la iglesia sin mirar atrás.
Otra vez la cabeza en esa feria maldita y en esa vieja roñosa...¿porque no podía sencillamente arrancármela de la cabeza? Solo que esta vez, Gabriel ya comenzaba a mirarme preocupado...



