jueves, 31 de mayo de 2012

Sentía el olor a "santidad" que hay en todas las iglesias. Las luces brillaban en la nave y el altar blanco estaba decorado con flores blancas y rosas. En un momento detuve la vista a la derecha. Ahí me esperaba Gabriel, con su traje oscuro, paradito firme, sabiéndolo nervioso, igual que yo...
Aún después de tantos años de novios, pensé que no tenía motivo para estar así tensa. Aferrándome del brazo de mi padre daba paso a paso, despacito. Mirando a la gente de reojo, en las filas de banco de madera de algarrobo decorados con cintas de raso blanco y bouquets de rosas blancas y rosadas...yo no me había enterado de esta decoración, seguro anduvo mi madre atrás de esto...
El corazón latiendo, la voz se me había ido lejos...creí que me caería al piso, pero seguí respirando...
Los ojitos verdes de Gabriel me atravesaron cuando me tomó la mano.
- Estás tan bella!- me dijo.
No pude responderle. Este nudito en la garganta estaba firme y parecía que no iba a irse.
Cuando llegamos ante el altar los dos juntos, el cura comenzó con la ceremonia. Yo no era una mujer de ir a la iglesia, para mi todos esos rituales no eran necesarios, para Gaby tampoco. Pero nuestras madres querían el vestido, la fiesta, la luna de miel....que se yo...era tradición en ambas familias.
- Ay Thábatha como no se van a casar?- dijo mi suegra
- Nosotras nos casamos por iglesia las dos- dijo mi madre...
Todo eso me acordaba cuando el cura hablaba. Viste cuando vos estás en un lugar, pero se hace mudo todo el entorno y no escuchás más que tu propia voz? Bueno. Así estaba yo en el altar. No era porque no me interesara, pero no sé...me quedé colgada en los vitrales... en las caras de los santos que había a los costados...me dije: - Cuántas novias habrán pasado por acá...cuántas se habrán arrepentido y se fueron por donde entraron, cuántas serán felices...cuántas no. Me acordé de la gitana. La puta madre!
De pronto cambió la voz que hablaba y era Gabriel que decía  sus votos. Luego me tocaba a mi. Dije prolijamente mi parlamento y con voz muy serena, a pesar de lo nerviosa que estaba.
El cura redondeó la misa, hasta que llegó al momento de mas emoción al decir "los declaro, marido y mujer".
Sentí una tranquilidad en el alma. Gaby me miraba y yo sentí que me amaba.... Nos besamos tan tiernamente como siempre...como amaba a ese hombre!

Cuando giré, vi todas esas caras tan conocidas! nuestras familias, amigos y amigas, compañeros de trabajo de ambos...
Llegamos al atrio, y saludábamos. Nos tiraron el tradicional arroz...no faltaron las bromas de juntarlo para hacer una paellita...hasta que de pronto sentí que los pelitos de mi nuca se erizaron. Mi espalda sufrió de escalofríos y mis manos se ponían frías como un témpano. Instintivamente sentí que alguien me miraba desde atrás y me di vuelta.
Ahí estaba parada ella. La misma gitana que estaba en la feria el día antes! No se porqué se me heló la sangre al verla.
Ella movía sus labios rápidamente, sin hablar. Sólo movía los labios en una oración, rezo o no se que. Yo no podía dar un paso mas. Tenía paralizado el cuerpo. Mi sonrisa la sabía una mueca rígida...Tuve miedo.
Gabriel me tomó la mano y me miro.
- Vamos amor? tenemos que sacarnos las fotos en el Paseo de la Luna-
- Si...si...vamos -
Y salimos de la iglesia sin mirar atrás.

Otra vez la cabeza en esa feria maldita y en esa vieja roñosa...¿porque no podía sencillamente arrancármela de la cabeza? Solo que esta vez, Gabriel ya comenzaba a mirarme preocupado...

miércoles, 30 de mayo de 2012

Era muy fácil encontrarle el sentido a cada mañana con el a mi lado. Sabía que de un momento a otro me arrancaría una risa, de esas mías, tintineantes, contagiosas.

Planeábamos las cosas casi sin proponérnoslo. Un día surgió lo del juego de living, yo lo quería de ratán, el de pana...o el juego de dormitorio: yo quería muebles de madera, cálidos y tradicionales. El colchón y sommier.
Yo amaba los cuadros pintados al óleo por mi o mi madre...el minimalista.
Ví que no coincidíamos en algunas cosas pero no eran cosas que no pudiéramos sortear.

Es más. Si yo insistía un poquito, me daba cuenta que podía conseguir lo que quería, con mimos, con caricias, con esta voz que no se a quién heredé, pero que logra todo lo que quiero.
Siguieron pasando los días. Meses.
Los planes iban tomando forma. Gabriel tenía un excelente trabajo en una compañía de Transportes de agroquímicos, y lo habían nombrado gerente. Y yo era secretaria de un Senador en la Casa de Gobierno.
Entre los dos nos la pasaríamos tranquilos. El tenía un deptartamento en el que vivía solo ya desde hacía varios años al que le hacía falta una manito femenina, pero que traté siempre prudentemente de no invadir.
Yo vivía con mis padres. No tuve nunca la necesidad de irme de casa. Era hija única y no hubo necesidad. Me faltaban 2 materias para recibirme de abogada. Y luego me casaría.

Dos trimestres después, ya tenía mi título, estaba en marcha mi vestido de novia y las tarjetas de los invitados estaban elegidas y haciéndose en la imprenta. Gaby trajo un día los anillos. Como lloramos! al fin se veía hecho realidad nuestro sueño!
Cuando faltaba apenas un día para casarnos, voy a una feria que quedaba cerca de casa para despejarme un poco. Tenía nervios. Miré los puestos de las verduras, las pastas, los fiambres...era enorme! y al girar en uno de los puestos, atropellé a una gitana.
Era una mujer mayor, de unos 70 años, con sus coloridas polleras, las monedas de bijouterie en los pañuelos de la frente, las manos llenas de anillos con las uñas sucias y largas.
- Perdón- fue lo único que atiné a decirle, y ella me tomó una mano.
- Ay hija...cuánta felicidad veo en ti!- me dijo, y siguió- pero mi niña...tanto dolor que llega después no soportarás-
Saqué mi mano, mirándola confundida...giré y corrí
Al día siguiente, mi cuerpo temblaba como un papel al hacer la entrada en la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, del brazo de mi padre. No podía sacarme las palabras de la Gitana esa de mi cabeza. Me propuse olvidar ese episodio. Seguramente quería dinero como todas las gitanas...



Cuando lo conocí, yo pensé que había tocado el cielo. Era guapísimo, inteligente, tenía buen humor...trabajaba y estudiaba...era todo lo que una mujer quería a su lado.
La historia parecía volverse cada día mejor, éramos súper compinches, compañeros...todo estaba dentro de lo calculado, cada momento, cada salida...sin dudas éramos uno para el otro.

Una mañana llegó muy temprano a casa, y con la calidez de siempre, besó a mi madre y a mi padre y se fué derechito a mi cuarto.
Sentí la molestia de la luz en mis ojos y un simple suspiro frente a mi cara. Un beso más tarde. Sonreí. "qué hacía ahí a esta hora?" (pensé).
- Ey...estuve pensando en vos nena-
- Ey amor...buen día!-
- Tengo una noticia para darte-
- ... - mirándolo con complicidad...
- Me ascendieron en la compañía!
- Buenísimoooooo! - incorporándome para abrazarlo
- Ah! ey...me quiero casar con vos-

La nube me llevó lejos...floté, me quedé callada con sus besos...lo amaba cada día más!
Todo se llenó de sol, todo parecía sonreirle a los dos!
Días después comenzarían los preparativos para su boda!



ESCAPADA...

Tomé un taxi. E inesperadamente no supe hacia dónde me dirigía. Lo que había escuchado me había dejado atontada. Era acaso la voz de mi marido hablando con una amante?
Decidí venir aquí...les contaré mi tristeza, mi desventura y mi venganza.
Espero sus comentarios y sugerencias.
Thábatha.http://www.facebook.com/daniela.dominguez.56