viernes, 15 de junio de 2012

Nuestro matrimonio comenzaba a hacer agua. Yo sentía que nada de lo que hiciera le alcanzaba para que sea feliz. Si hacía un bizcochuelo de vainilla, el seguramente querría de chocolate. Si cambiaba los muebles de lugar, se quejaba que le "revolvía la casa y se la daba vueltas patas arriba sin su permiso".
Me hizo sentir que no era mi casa muchas veces...pero pensé que era porque siempre vivió solo en ella. No terminaba de sentirme cómoda en lo que era mi propia casa.

Una noche cociné pescado. Lo acomodé sobre un colchón de verduras como nos lo habían preparado en el hotel cuando estuvimos de luna de miel. Gabriel le había pedido la receta a la chef del comedor.

Puse una mesa hermosa, con mantel, copas, vino fino, me puse una ropa interior seductora y lo esperé ansiosa.
Cuando llegó frunció el seño y preguntó:
- ¿Qué es ese olor a mierda?-
- Pescado-  contesté cejijunta.
No me gusta ese olor. No quiero comer pescado.
- Está hecho con la receta que le preguntaste a la chef del hotel!- dije enojándome.
- Bueno no me gusta más. Tirálo. Y vestíte.- dijo

Discutimos, mucho. Mal. El se fue al escritorio a seguir con sus trabajos y me dejó sola en la cocina. Me senté a la mesa y me serví una copa de vino...lloré. Junté la mesa, las velas, la copa que quedaba...su copa.
No había tenido en cuenta que cumplíamos un año y medio de casados. Era cumple mes.
No se acordó.
No cenó. ¿No tenía hambre? Habría cenado, pero y con quién?
Me fui al cuarto, saqué mi pijama, me desvestí y me preparé para meterme en la cama. Fui al baño, encendí la luz y me paré frente al espejo del tocador.
¿Porqué tenía la mirada tan triste? No era feliz como me había imaginado. Algo no andaba bien, pero que?
No podía darme cuenta ni visualizarlo.

Sentí murmullos. Me acerqué descalza a la puerta del cuarto. La abrí con mucho sigilo. Caminé hasta la puerta del escritorio, y escuché con claridad:
- No...no está aqui -
...
- No, no me llames más a mi celular a estas horas, te lo dije!-
...
- No te enojes conmigo por favor...si? sabes que te quiero...si...si..
...
- No cortá vos primero...no, dale...cortá vos primero...dale...-

Este hombre estaba hablando con otra! y estaba actuando como un pelotudo importante!

Me metí en la cama sin abrir la boca ni decir una palabra. Tenía que descubrir todo esto sin que el se enterase. ¿Pero cómo?...mi llanto era como la llovizna en un día nublado, de ese que no se siente ni se escucha...No durmió en mi cama. Se quedó en el sillón del escritorio.


Al día siguiente, cuando sonó el despertador, me levanté y el ya se había ido.Lavé mi cara y mis dientes. Me cambié. Llamé para avisarle a mi jefe que no iría. Al fin y al cabo era viernes y no había faltado jamás y me dijo que no me preocupase que no había casi trabajo.
Tenía muchas ganas de llorar, no quería hacer nada y me apoyé en la mesa con la cabeza entre los brazos. Pensando en qué había fallado. Qué hice mal.
Me obligué a levantarme, me sentía como si se me hiciera un hoyo en los pies. Fui hasta la cocina y encendí la hornalla.
Puse la pava en el fuego y las tostadas en el tostador. Las llamas siempre me llamaron la atención, las miraba como se movían, azules, seductoras...mis ojos clavados en ese punto fijo.
Miré todo el departamento. Desde la cocina tenía una vista cómoda al living y al comedor. Yo había pintado esa casa con Gabriel y la había decorado a mi gusto. Que feliz estaba Gabriel cuando llegó esa tarde y vio el living, la cocina y el comedor terminados!
Había trabajado sin parar desde las 8 de la mañana hasta las 18 horas. Solo para tomar una merienda. Cansada pero satisfecha porque lo vería feliz.
Y ahora me encontraba mirando que esa casita estaba perfecta pero mi vida con el, no.

Me sacó de mi pensamiento el timbre de la puerta. Gabriel había salido hacía un rato largo así que pensé que no sería el. Yo no saldría a trabajar, pero nadie sabía. Seguro era mi suegra (que venía todos los días a asegurarse que el hubiera comido como cuando era soltero) o mi madre que sin decírmelo, sospechaba que no estaba bien y hacía un tiempo estaba rara conmigo, justo desde el día que vi a la gitana.
Dejando la tostada a medio comer, salí hacia el comedor, abrí la puerta pensando que eran cualquiera de ellas dos. Era la Gitana!
Mi primera reacción fue cerrar la puerta pero ella puso su mano y me dijo:
- Mi niña, no te haré daño...jamás te haré daño!-
La miré. Las cejas juntas. Pensá rápido, pensá rápido....
- Sé que no estás bien. Sé que no eres feliz- la oí decir.
Pase.

Le ofrecí una taza de café. Aceptó. Me dijo que si yo la hubiera escuchado en la feria aquel día, me hubiera pasado la mitad de lo que me venía pasando. Que posiblemente  me hubiera casado lo mismo, pero que Gabriel me haría sufrir toda la vida.
- Te engaña- dijo.
Mis ojos hablaron por mi. Se me inundaron.
- No miento yo- dijo- Se que sufres por eso-
- Pero ¿usted como lo sabe?-
- Yo lo vi antes que tu te cases con el, solo que no me dejaste decírtelo-
Yo lloraba a lágrima viva y ella también. ¿Pero porqué lloraba ella?

Me preguntó si le daba permiso para venir de cuando en vez a verme. Le pedí disculpas y le dije que no sabría que día estaría en casa y me dijo:
- Sé que por ahora no me verás. Te dejo mi dirección, por si algún día me necesitas-
Cuando se iba se abrazó a mi y sentí su temblequeo contra mi cuerpo. Lloraba de nuevo.

Me quedé con esa sensación de vacío que queda como cuando alguien se muere...agarré un papel y una lapicera y mientras terminaba mi café, las palabras salieron de mi automáticamente:


DONDE VOS NADAS...YO ME AHOGO...

Es difícil explicar algo tan sencillo, pero es así, donde vos estás cómodo, yo no logro acomodarme.
Donde vos te sentís seguro, yo pienso que en cualquier momento me darán un zarpazo.
Donde vos tenes refugio, yo siento desamparo.
Donde vos recibís amor, yo solo encuentro un poco mas de soledad y algo de tristeza...
Donde vos te sentís acompañado, yo estoy sola.
Donde vos escuchas aliento, yo siento desaliento.
Donde late mi corazón...late aún el tuyo?

Donde yo tengo paz, vos tenes un nudo de angustia.
Donde yo tengo silencios, vos tenes un montón de gritos.
Donde yo tengo calma, vos tenés impaciencia.
Donde yo tengo seguridad, vos no tenés como darla.
Donde yo tengo todo para darte, vos no tenes donde recibirlo.
Y allí donde convergíamos en un mundo solo nuestro, donde se podrían unir nuestras manos para fundirnos en un beso, allí donde las risas se podrían haber confundido en un abrazo rodeado de sabanas arrugadas de tanto fragor de batalla de amor, allí donde no se si te encontrare alguna otra vez, es donde te sigo queriendo y eligiendo, aunque te cueste creerlo y ya no me ames.

NO PUEDO CON MAS SILENCIO.
NO PUEDO CON ESTA TRISTEZA
NO PUEDO CON TANTA SOLEDAD, CON TANTO ERROR.

Luego de eso, armé un bolso, tomé mis documentos, dinero y salí de ahí sin rumbo.














martes, 5 de junio de 2012

UN AÑO Y MEDIO DESPUES....

Me doy cuenta que los príncipes azules no existen y que la vida perfecta que soñaba sólo era eso. Un sueño. Todo lo que sucedió después de 18 meses de casados, se volvió una pesadilla. Como si se me nublaran todos mis días de sol...como si ya no sonaran más las campanas de las iglesias, ni cantaran más lo pájaros para mi.

Si tienes paciencia, sigue leyendo querido/a lector/a....todo lo que haré, será contarte mi historia....
Fueron quince días maravillosos, llenos de sol, playa, romance, planes, risas...pero como todo tenía un final, así que en cuanto menos nos dimos cuenta estábamos sobrevolando nuestra ciudad.
Ir al aeropuerto, hacer todos los circuitos con las valijas, embarcar, siempre me ponía nerviosa viajar en avión. Pero esa adrenalina me gustaba, cuando sentía que correteaba ya mi corazón empezaba a latir fuerte, luego cuando el sonido de las turbinas cambiaba y sentía que íbamos despegando, me agarraban ganas de reír a carcajadas y si tuviera en mis manos esos plásticos con burbujitas para apretar, creo que los rompería a todos hasta llegar de vuelta a destino! jajaja!
Ya una vez estabilizado, suspiraba un par de veces y listo...se pasaba el temor. Me ponía los auriculares y escuchaba música o miraba alguna película...Gaby dormía, (cómo podía?).

Una vez en el aeropuerto, buscamos el equipaje, pasamos los controles y tomamos un taxi con destino a nuestro hogar...que raro decirle así a la casa de Gaby! pero eso era lo que significaba para nosotros!
Una vez en casa, lo primero que hicimos fue darnos cuenta que nuestras madres habían ido a ordenar todo.
Habían dispuesto prolijamente los regalos sobre un mueble, armado nuestra cama, lavado las cortinas, lustrado los muebles y los pisos...el departamento estaba hermoso!
la heladera llena de cosas! que alivio! no teníamos que ir siquiera a comprar una cerveza! Cocinamos algo rápido, unos fideos con crema, mucho queso rallado y unas costeletas de cerdo...
Mientras yo comía una manzana verde, Gaby llevó las valijas al dormitorio. Media hora después estábamos bañándonos juntos...que placer era esto!

Pasaron dos días más, y al tercero que ya era lunes, debíamos reintegrarnos al trabajo. El a la compañía con todas las responsabilidades que atañen a semejante puesto de la gerencia y yo como siempre, a mi escritorio en la legislatura...mucho papeleo atrasado, trajín que odiaba pero el sueldo valía esas broncas...


Noche maravillosa, feliz...llena de deseo, luna que nos acompañaste todo el tiempo! dormir entre sus brazos era lo más maravilloso del mundo para mi...No recuerdo nada más...perdía la conciencia después de tanto sexo, sus labios no paraban, su lengua, sus manos...todo mi cuerpo era un vibrato constante, una guitarra con cuerdas donde el sabía que tonos tocar con sus dedos...me revolví como una serpiente entre sus piernas, sentía su presión sobre mi cuerpo, me cambiaba, me subía, me bajaba, y mis suspiros cortos, mis te amo tan soplados al oido...toda suya. Eso era. Mi mundo, su mundo...


La fiesta fue algo inolvidable! Al llegar al campo donde hicimos la fiesta, quedé maravillada, porque lo que le había pedido a la Wedding planer había quedado mejor de lo que yo pensaba...
Las mesas con manteles color blancos y un camino color lila, con las sillas forradas de telas de raso blanco  y moños color lila.
Más alejado de las mesas se encontraban un grupo de cenadores-camas con doseles de boal blanco para quienes después de almorzar quisieran descansar y tambien sofás largos con mesitas...
Al atardecer encendieron las antorchas y la gente no se iba....estaba hermoso el día y la noche mejor!

Yo me había cambiado tres veces mi ropa, para estar más cómoda, lo mismo que Gaby. Habíamos hablado el tema de irnos de la fiesta antes, pero los dos acordamos quedarnos a disfrutarla lo más que podamos, porque queríamos aprovechar al máximo todo! Mientras almorzábamos escuchábamos música que habíamos ido eligiendo Gaby y yo...y sobre las 19 horas pasaron un video sorpresa sobre nuestra infancia, adolescencia, ya de novios y nos emocionamos tanto!




El vals fue el momento que más amé...en los brazos de mi amor...La vida me pasaba tan rápido...me acordé de mis 15 años, cuando por primera vez bailaba en los brazos de mi padre, y tomé seria conciencia que me faltaban mis abuelos este día. Ellos seguramente me miraron desde el cielo...
El catering, los mozos, la comida...la torta...todo perfecto. Las bebidas de la mejor y heladas...no podía pedir más...fue un día soñado. Salvo ese detalle que cada tanto se me venía a la cabeza...
Gaby me preguntó que me pasaba y le dije: - después te cuento, pero no te preocupes que no es nada importante- y seguimos sin hacer mención alguna de eso.

A la noche, siendo las 23 horas y luego de todo un día completo de fiesta, decidimos despedirnos de nuestros familiares y amigos e irnos del campo al departamento de Gaby, que hasta que terminaran de edificar nuestro terreno, sería momentáneamente nuestro hogar.

Al llegar abrimos los regalos...pocos, porque en realidad teníamos sueño! y había muchos para abrir!
Al día siguiente debíamos levantarnos medianamente temprano porque a las 16 horas, salía nuestro avión hacia Brasil y teníamos que revisar de no olvidarnos nada!

La despedida fue ruidosa, porque nuestros amigos de la oficina nos llevaron arroz, silbatos y papelitos a la entrada del aeropuerto. Menos mal que dentro, pude encontrar un baño para recomponer un poco mi cabello! Nos despedimos lacrimógenamente de nuestras madres que no sabemos si aun les duraba el efecto del vino o que, pero no dejaban de llorar...(si siempre quisieron que nos casemos y sabían que nos iríamos de luna de miel, entonces, porque lloraban? jajaja!)



Llegamos al hotel donde nos esperaba una habitación de ensueño!
Era amplia, luminosa, con una cama enorme con una media luna detrás como respaldar con yacuzzi y baño en suite. Y nos la habían decorado con pétalos de rosa rosas, rojos y blancos.
En nuestro cuarto, para ir al dormitorio propiamente dicho teníamos que subir una escalera porque había como un entrepiso. Era la suite presidencial del hotel que había sido reservada por el jefe de Gaby. Ese había sido su regalo. La estadía en Brasil. 
Me sentía como en un cuento de hadas! Nuestro cuarto tenía una vista maravillosa, había spa en el hotel y el comedor era submarino. Mientras comíamos podíamos ver los peces nadando sobre nosotros...
Era una maravilla!


La primera cena que tuvimos en el hotel, fue maravillosa, hermosa! Cuando llegamos y tuvimos que subir para ir a dormir, Gaby se sacó su camisa y en la mitad de la escalera me hizo el amor...
Sus besos fueron diferentes, sus caricias extremadamente atrevidas! no hubo rincón que no tocara, besara, que no me susurrara al oído que me amaba....
Que sentía Gaby en ese momento?
- "Te amo tanto!"- lo escuché decir a mi oído...
Cerré los ojos, lo envolví con mis piernas en sus caderas y dejé que simplemente me hiciera el amor, una vez....
Luego fuimos al yacuzzi y ahí repitió su pasión...aferrándome de la nuca, besándome sin dejarme casi respirar, su salvajismo me excitaba, su descontrol me elevaba....cada día lo amaba más...

Al día siguiente nos despiertan de la mesa de entrada para preguntarnos si queríamos el desayuno. Eran las 10 de la mañana. Asentimos y nos trajeron una bandeja de frutas y café con galletitas dulces y sandwichs.
Bajamos a la playa...tomamos sol. Yo sentía mi piel calentita y oliendo a coco.
Gabriel me dijo que lo acompañara...fuimos al mar. El agua a pesar de ser cálida, casi me resultó fría al contacto con mi piel tan caliente...llegaron los abrazos, los besos...estábamos solos.
Solos.
Gabriel estaba transformado en una máquina sexual. No había modo de pararlo. En los años que estuvimos de novios tuvo episodios así, de lujuria, pero como esto...nunca.
Hicimos el amor ahí mismo...sin mirar, sin preocuparnos...que feliz era Dios mio!