lunes, 10 de diciembre de 2012


X


NADANDO EN EL MAR DE LA CURIOSIDAD


Pasaron algunos días del episodio de Ana. Me sentí mal. Me dio mucha pena su condición de vivir avergonzada, de tener que irse lejos igual que yo, pero escapando de la vergüenza.Yo debo reconocer que lo que sentía era bronca, pero mi orgullo no me dejaba acercarme ni siquiera a intentar ver que era, ni quien era con quien hablaba mi ex. Daba lo mismo ya. El tema era que me engañó.


Salí esa mañana como todas, para la Legislatura, pero debía pasar por el centro para hacer unas compras de último momento para un cumpleaños que tenía y al que no pensaba ir. Solo le llevaría su presente y me iría...iba pensando en estas cosas cuando de golpe los vi y no pude caminar más. Parados mirando una vidriera de una mueblería, ella señalando un sofá y el sosteniéndola de la cintura. Sonreían y estaban hablando como si nada en el resto del planeta les importase.Era Gabriel con una chica que se parecía demasiado a mi. Misma talla, mismo color de pelo...se vestía como yo...Giré en redondo y me volví por donde venía. Me temblaban las rodillas, tenía miedo de caerme y mis stilettos no ayudaban en nada!Iba llorando por la calle y cuando miré al cielo para decir "Dios mío ayudáme", vi el cartel de una farmacia. Entré.


- Buenos días, en que te puedo ayudar?- me espetó muy atentamente la empleada.Tenía ganas de decirle que no podía ayudarme en nada pero hice caso omiso de mi mente y contesté:- Hola, buen día...emmmm....quiero....- tenía la mente en blanco - tintura, ¡eso quiero!-Me trajo una carta de colores, y elegí los caobas primero...después me decidí por un rojo.- Este quiero, éste- 


Había pensado llegar a casa y cortarme sola el pelo, pero no. Pasé por una peluquería, le pedí que me tiñiera con la tintura que llevaba y que me hiciera un corte de pelo cortito.El resultado fue raro para mi. Era como ver otra mujer en el espejo. Mientras la peluquera llamaba a su empleada para que viniera a ver el cambio de look, en mi cabeza pasaban mil millones de situaciones. Había algo que me había perdido. Algo que debía saber.Llegué al hotel y busqué el papelito con la dirección de la gitana. No sabía su nombre. Me di cuenta que no se lo había preguntado...cómo la encontraría?Yo me las apañaría. Ella debe darme las respuestas que necesito!


Tomé el subte, bajé dos estaciones mas adelante de la que subí. Llegué a la superficie y comencé a caminar hasta llegar a la altura de la calle indicada. Doblé. Nada.Pregunté por un asentamiento gitano. Nadie me sabía informar. Caminé sin rumbo unas cuantas cuadras, hasta que de pronto, veo dentro de un negocio, unas polleras coloridas...- Perdón, estoy buscando esta dirección, ¿podés ayudarme?-La gitana me miró de arriba a abajo. Me dijo:- ¿Y para qué quieres que yo te lleve?-- Tengo una vieja amiga que vive ahí-- ¿Quien es?- preguntó- No sé su nombre...nunca me lo dijo y yo...-Le expliqué que la encontré en el mercado y que fue a mi boda el día de mi casamiento por iglesia y...me interrumpió y me dijo:- Vení conmigo- 


Caminamos juntas. Yo la miraba de soslayo, y observaba sus pulseras, sus anillos, su pañuelo, las uñas largas, como las de la vieja. Se parecían. Bueno, todas las gitanas son medio parecidas...que se yo...Llegamos a un espacio verde, lleno de autos. Pero autos caros, no eran autos viejos, y algunas casas desentonaban con las carpas de colores, decoradas con banderines y cortinas de palitos.


En un momento tuve miedo pero decidí seguir. De pronto llegamos a una carpita color naranja, donde la entrada se encontraba flanqueada con dos gitanos de aproximadamente mi edad. Muy buen mozos, lindísimos! de piel bronceada, uno de ojos verdes y otro de ojos negros que estaban clavados en mi! y de adentro, salió la vieja.Primero me miró. Y al instante esbozó una enorme sonrisa.- ¡Viniste mi niña!- me dijo - y me invitó a pasar.


Cuando pasé, el gitano de los ojos verdes me hizo una reverencia y me dijo:


- Gachí jelar - sin dejar de tener fija su mirada en mis ojos...y acaricio una puntita de mi pelo rojo.



XI

CIELOS TORMENTOSOS

Sentí su perfume casi sin proponérmelo. Su mano se acercó mucho a mi cara y vi que no llevaba anillos de ningun tipo. Cuando entré a la carpa, era como si ya hubiera estado ahi. Tenía la sensación de conocer ese lugar...pero a veces me pasaba con otros lugares.
La vieja se me acercó y me tomó las manos y me dijo: 
- Que suerte que viniste...yo sabía que ibas a venir en algun momento -
- Necesito hablar con Usted- le contesté, y seguí - ¿cómo es su nombre? -
La anciana sin dejar de mirarme, me contestó:
- Me llamo igual que vos -

La sorpresa me dejó sin habla. Levanté instintivamente los hombros y me hice sonar los dedos de las manos. Ella me miraba con infinita ternura.
Lo que siguió después fue como una tormenta de sorpresas, de incógnitas, de dudas... La gitana me dijo que me sentara frente a ella, que queria contarme una historia.

Comenzó contándome que una hija suya se había enamorado de un "Jilí" de por ahí...
- que es un Jilí?- pregunté.
- un tonto niña- pero no me interrumpas...
- Claro- dije.
- Este hombre la enamoró, estuvieron de novios un tiempo y ella quedó encinta. Cuando ella le va a contar que estaba esperando un hijo suyo, el hombre le dice que no se podía casar. Que el ya era casado. Tuve que parar a mis hijos varones, porque querían matarlo. Nada hubo que hacer. Ella transcurrió su embarazo como pudo, pobre hija mía, y al séptimo mes, el hombre volvió por acá. 
Le dijo que como su mujer no podía tener hijos quería criar su hijo o hija el. Mi hija era muy joven, y pensó que era lo mejor para su hijo. 
Completó su embarazo y el día del parto, hubo complicaciones. La bebé nació sana pero mi hija...falleció.
El padre de la bebé, vino al día siguiente. En cuanto entró al asentamiento, los hermanos de mi hija lo enfrentaron y hubo una pelea. EL padre de mi nieta, la única nieta que tengo, no se defendió. Con la cara ensangrentada y sin hablar ,entró a esta misma carpa. Los ojos llenos de lágrimas, acabado.
Me dijo:
- Siento mucho lo de Saray, hubiera querido que las cosas sean diferentes, el destino no la acompañó-
- Lleváte tu hija, lo único que te pido es que mantengas y respetes el nombre que le puso mi hija-
- ¿Cómo se llama?-
- Thábatha - dijo, y prosiguió- el resto es historia, hija. Tu historia. Y nunca antes aparecí porque respeté lo que me pidió tu padre, que jamás volviera a aparecer en sus vidas, pero yo siempre supe de vos, a mi manera me las arreglé para verte crecer...me hubiera encantado que te dijeran que estas son parte de tus raices...- 

Tenía un vacío en el estómago, sentía que la cabeza me iba a explotar. ¿Cómo podía ser posible que esa anciana me estuviera contando todas esas cosas? ¿ cómo era posible que yo jamás hubiese sospechado que mi madre, que la que yo creía mi madre, no lo era?
No me di cuenta, pero todo giraba, veía puntitos plateados...y se me oscureció todo.

Mas tarde, recostada en un sofá muy cómodo, vi que alguien me hacía viento con una revista. 
Quise incorporarme y me dijo:
- No, no...quédate quieta hasta que te vuelva la sangre al alma -
- pero yo...mi madre...mi abuela...-
- shhh...tranquila que Kaví no se irá de aquí - 

Cuando atardecía y con una buena taza de una infusión que me preparó la vieja, (¿debería llamarla abuela?) ya estaba repuesta para irme a casa.
- Thábatha?, debo decirle así o abuela? -
Ella me miró con tanta dulzura!!!!!! y me respondó:
- Me encantaría que me dijeras "batapurí", pero es mas fácil para ti decirme abuela - y se rió con una sonora carcajada...
- Yo al principio te tenía miedo, pero ya no - 
- Me imagino...pero yo en cambio te amé desde el minuto que te vi nacer!- 

Cuando llegó la hora de irme, Kaví me dijo que me llevaría a mi casa. Acepté.
Ibamos callados en el auto. De pronto el rompió el silencio y me dijo:
- Cuando volverás? -
- No lo sé, tengo que resolver muchas cosas en mi vida ahora - 
- Lo sé - 

No se dijo más nada. Pero sentía su mirada intensa en mi... Al llegar a la puerta del edificio donde yo vivía, bajó y me abrió la puerta del coche y me dio la mano para bajar. Me la besó y me dijo:
- Yo sé que nos volveremos a ver "lashy riat jelar" (buenas noches amor, sin que ella sepa que significaba)
Bajé. Me saludó nuevamente, subió al auto y se marchó. Aun me quedaba su perfume en mi mano...
Tenía mucho que resolver. Mañana sería otro día.

Al día siguiente, luego de desayunar, me di cuenta que tenía una mezcla de enojo y bronca, de dolor y tristeza... pero decidí enfrentar las cosas de mi vida como tenía que ser. Sin dudar.
Parada en la vereda de la casa de mi padre, el piso se me hizo un agujero. Hondo y oscuro. No quería desmayarme.
Toqué el timbre y abrió la puerta mamá.

- Hola!!! que alegría hija! ay que lindo tenés el pelo!!! - 
La calidez de siempre, el amor de siempre.
- Roberto vení que llegó Thábatha!- 

Mi padre llegó con un mate en la mano, recién cebado y con una sonrisa enorme.
- Mi amor, como estás hija?- 

- Vine a hablar con los dos - dije - tomando el mate que me dio mi papá.

Fuimos a la cocina. Ellos estaban preocupados, se les notaba en la cara. Y les dije:
- No quiero que me interrumpan. Solo quiero que me escuchen porque lo diré una sola vez, no repetiré las cosas - 

Comencé contando el episodio de la gitana en el mercado, mis temores, sus palabras. Seguí con la vez que llegó a mi depto, luego vino mi separación, y finalmente les conté que yo fui a su encuentro y me enteré que mi madre biológica había muerto y que mi abuela era esa gitana que se llamaba igual que yo y que me amaba con todo su corazón. Mi madre tenía los ojos enormes, creí que se le explotaria la cara, la boca abierta, lloraba. Mi padre estaba mirando las florcitas del mantel de la mesa de la cocina. Estaba colorado. 
Y habló:
- Hija nunca te dijimos nada porque no queríamos lastimarte ni que te avergonzaras - 
- Avergonzarme de qué papá? de que soy gitana? -
- No sos gitana!!! - gritó mi madre, y se llevó las manos a la cara y se puso a llorar.
- Mirá mamá, te guste o no, soy en parte gitana y quiero conocer mi casta y mi familia por parte de madre - 
Me paré. No había más nada que decir. Les di un beso, los abracé fuerte y les dije:
- Un día de estos vengo - 

Salí pensando en ir al cementerio a la tumba de Saray, mi mamá. Le pediría a mi abuela que me llevara.
Nuevos tiempos se avecinaban para mi...



jueves, 15 de noviembre de 2012

IX

LA VIDA DE LOS OTROS.

Las calles se me hacían largas y cuesta arriba. Ningún lugar me daba la tranquilidad que estaba buscando.
Encontré un cuarto en un hotel barato y limpio. Y como cada día seguía yendo a mi trabajo, sin contar a nadie que ya no vivía con Gabriel. Por ahora no quería decir nada.
Abajo del edificio funcionaba un bar, cálido y familiar, que me resultó acogedor y al que cada día iba a desayunar.

El primer día que fui, pedí una taza de café. Miré mi valija...me preguntaba qué estaba haciendo ahí. Era algo que no podía responderme porque no tenía las respuestas para ello. Traté de sentarme derecha en esa silla del bar, pero sentía que mi espalda se doblaba por el peso del dolor...de la desilusión.
El mozo me trajo lo que solicité y me miró. Había en sus ojos una nota triste. ¿Tanto se notaba mi dolor?

Vi en la mesa de enfrente un anciano con su periódico y un té con medialunas, iba cada mañana con su traje color habano, con chaleco y reloj de bolsillo. Un bastón descansaba en la silla contigua a la suya. Se le veía culto, de esos hombres de mundo, que seguramente tenía mil historias por contar.

En la otra mesa una dama, con mucho maquillaje, bien vestida pero con colores llamativos y tacos altos, se sentaba acompañada de su agenda y una calculadora, escribía con rapidez en una tarjetita (un teléfono calculo) que guardaba en la agenda...pedía compulsivamente cafés chicos, que tomaba casi de un solo sorbo, hirviendo...dejando su marca roja en el borde de la taza.

Más allá dos abogados, uno mas viejo y otro que podría haber sido el hijo, estaban con sus carpetas amarillas de tribunales, hablando de algún caso, fumando sin descanso y riendo sin parar...
Yo observaba en silencio. Acostumbraba a hacer esas cosas. De pronto los abogados se dieron cuenta que estaba mirándolos y sin más, bajé la mirada y seguí tomando mi taza de café.

Cada día me encontraba con esos personajes. Obviamente que a medida que yo iba a diario, iban llegando mas personas, todas distintas, pero había una chica que me llamaba la atención, que llegó al tercer o cuarto día que yo estuviera viviendo en ese hotelito.

Tenía el pelo corto, era delgada, con los dedos de las manos largos, las uñas cuidadas. Posiblemente era secretaria de alguien. Tenía la voz dulce, pero la mirada intensa e inmensamente triste.
Me pregunté que pasaría si me acercaba a convidarle un café. Al fin y al cabo no tenía amigas en ese lugar.

Despacito y con cautela me acerqué a su mesa, con mi cartera y todo pensando: si me acepta me quedo, sino me voy.
Al verme acercarme, me hizo una gran sonrisa.
- Disculpa, podria...?
- Sí, claro...
- Soy Thábatha. Vivo hace poquito al lado, en el hotelito.
- Soy Ana. Vivo a dos cuadras de acá y vengo siempre a desayunar. Estos días no venía porque estuve muy engripada. Pero me encanta este lugar.
- Si, a mi tambien- contesté.

Y nos pusimos a hablar de generalidades, de la vida, los amigos, la familia. Hasta que llegamos al punto álgido de la charla. La pareja.
Yo le conté mi historia de matrimonio breve y echado a perder en poco tiempo...la infidelidad mata todo.
- Si - me dijo como quien sabe del tema.
Ella me contó que estaba casada. Pero que no convivía más con el marido. Que habían sido 8 años de un amor sin inconvenientes. Su marido era un hombre poco demostrativo, no era de decir que cosas lo conmovían, era callado y mas bien retraído.
Pensé que era eso lo que la había llevado a Ana a engañarlo.
- ¿Por eso lo engañaste?-
- Noo! jamás lo hubiera hecho! - me dijo triste, tristísima. Tuve que ir a un psicólogo para aceptar que Andrés me engañó- dijo.

Yo tenía de golpe los ojos mojados..De golpe me acordé de Gabriel y aquella conversación. Pero debía dejar que Ana terminara con lo que me contaba.

Y siguió. Andrés se iba como cada mañana al banco y yo a la escuela, soy docente en una escuela primaria. Una mañana Andrés me dijo que trabajaría en casa. Tenía un escritorio gigante, con miles de papeles llenos de anotaciones. Y yo mi escritorio, con olor a aula, a plastilinas, a témperas, con mil cartelitos diciendo "Seño te quiero" acompañado de un monigote azul con un sol amarillo.
Podía imaginar lo que me contaba.

Y siguió. Ese día yo salí para tomar el subte como todos los días. Cruzaba tres calles, doblaba una, bajaba y tomaba el subte. Pero esa mañana, al llegar al colegio me dí cuenta que había dejado las carpetas con todas las notas de los alumnos para cerrar el trimestre. Asi que una compañera me llevó en el coche hasta casa así hacía más rápido.
El celular de Andrés me daba apagado o fuera del área de cobertura y yo sabía que como tantas veces, lo apagaba para que nadie lo moleste.
- Cuando llegué a casa, saqué la llave del frente y estaba trabado desde adentro. La música impidió que escuchara cuando golpeé. Así que busqué la llave de la puerta trasera de casa y abrí. Su escritorio frente al mío estaba vacío. Giré para buscar mis carpetas y sentí un ruido arriba, en los cuartos. Y la risa de Andrés.
Subí las escaleras muy despacito porque mi corazón hacía mucho ruido. Mi compañera subía unos pasos detrás de mi.
Menuda fue mi desilusión al ver que Andrés estaba desnudo, arrodillado en mi sommier, y en cuatro patas, el gerente del banco! y mi compañera acababa de llegar a mi lado para ver lo que yo estaba viendo!-

Mis ojos no se si no se desorbitaron. Mi mandíbula estaba dislocada. Ana me miraba. Lloraba.
Me confesó que le daba vergüenza contar esta historia pero que su psicóloga le había dicho que debía enfrentar las realidades de su vida.
Me paré, tomé mi cartera y le dije:
- Mañana te veo Ana -
- Hasta mañana Thábatha, sos buena persona para oir...- me dijo.

Y eso pensé cuando me iba a mi trabajo. Empezaría a hablar con las personas, quería conocer más historias. Saber que hay gente que pasó cosas iguales o peores que las mías.
Y yo se las contaré a ustedes.

© Daniela Dominguez.




viernes, 15 de junio de 2012

Nuestro matrimonio comenzaba a hacer agua. Yo sentía que nada de lo que hiciera le alcanzaba para que sea feliz. Si hacía un bizcochuelo de vainilla, el seguramente querría de chocolate. Si cambiaba los muebles de lugar, se quejaba que le "revolvía la casa y se la daba vueltas patas arriba sin su permiso".
Me hizo sentir que no era mi casa muchas veces...pero pensé que era porque siempre vivió solo en ella. No terminaba de sentirme cómoda en lo que era mi propia casa.

Una noche cociné pescado. Lo acomodé sobre un colchón de verduras como nos lo habían preparado en el hotel cuando estuvimos de luna de miel. Gabriel le había pedido la receta a la chef del comedor.

Puse una mesa hermosa, con mantel, copas, vino fino, me puse una ropa interior seductora y lo esperé ansiosa.
Cuando llegó frunció el seño y preguntó:
- ¿Qué es ese olor a mierda?-
- Pescado-  contesté cejijunta.
No me gusta ese olor. No quiero comer pescado.
- Está hecho con la receta que le preguntaste a la chef del hotel!- dije enojándome.
- Bueno no me gusta más. Tirálo. Y vestíte.- dijo

Discutimos, mucho. Mal. El se fue al escritorio a seguir con sus trabajos y me dejó sola en la cocina. Me senté a la mesa y me serví una copa de vino...lloré. Junté la mesa, las velas, la copa que quedaba...su copa.
No había tenido en cuenta que cumplíamos un año y medio de casados. Era cumple mes.
No se acordó.
No cenó. ¿No tenía hambre? Habría cenado, pero y con quién?
Me fui al cuarto, saqué mi pijama, me desvestí y me preparé para meterme en la cama. Fui al baño, encendí la luz y me paré frente al espejo del tocador.
¿Porqué tenía la mirada tan triste? No era feliz como me había imaginado. Algo no andaba bien, pero que?
No podía darme cuenta ni visualizarlo.

Sentí murmullos. Me acerqué descalza a la puerta del cuarto. La abrí con mucho sigilo. Caminé hasta la puerta del escritorio, y escuché con claridad:
- No...no está aqui -
...
- No, no me llames más a mi celular a estas horas, te lo dije!-
...
- No te enojes conmigo por favor...si? sabes que te quiero...si...si..
...
- No cortá vos primero...no, dale...cortá vos primero...dale...-

Este hombre estaba hablando con otra! y estaba actuando como un pelotudo importante!

Me metí en la cama sin abrir la boca ni decir una palabra. Tenía que descubrir todo esto sin que el se enterase. ¿Pero cómo?...mi llanto era como la llovizna en un día nublado, de ese que no se siente ni se escucha...No durmió en mi cama. Se quedó en el sillón del escritorio.


Al día siguiente, cuando sonó el despertador, me levanté y el ya se había ido.Lavé mi cara y mis dientes. Me cambié. Llamé para avisarle a mi jefe que no iría. Al fin y al cabo era viernes y no había faltado jamás y me dijo que no me preocupase que no había casi trabajo.
Tenía muchas ganas de llorar, no quería hacer nada y me apoyé en la mesa con la cabeza entre los brazos. Pensando en qué había fallado. Qué hice mal.
Me obligué a levantarme, me sentía como si se me hiciera un hoyo en los pies. Fui hasta la cocina y encendí la hornalla.
Puse la pava en el fuego y las tostadas en el tostador. Las llamas siempre me llamaron la atención, las miraba como se movían, azules, seductoras...mis ojos clavados en ese punto fijo.
Miré todo el departamento. Desde la cocina tenía una vista cómoda al living y al comedor. Yo había pintado esa casa con Gabriel y la había decorado a mi gusto. Que feliz estaba Gabriel cuando llegó esa tarde y vio el living, la cocina y el comedor terminados!
Había trabajado sin parar desde las 8 de la mañana hasta las 18 horas. Solo para tomar una merienda. Cansada pero satisfecha porque lo vería feliz.
Y ahora me encontraba mirando que esa casita estaba perfecta pero mi vida con el, no.

Me sacó de mi pensamiento el timbre de la puerta. Gabriel había salido hacía un rato largo así que pensé que no sería el. Yo no saldría a trabajar, pero nadie sabía. Seguro era mi suegra (que venía todos los días a asegurarse que el hubiera comido como cuando era soltero) o mi madre que sin decírmelo, sospechaba que no estaba bien y hacía un tiempo estaba rara conmigo, justo desde el día que vi a la gitana.
Dejando la tostada a medio comer, salí hacia el comedor, abrí la puerta pensando que eran cualquiera de ellas dos. Era la Gitana!
Mi primera reacción fue cerrar la puerta pero ella puso su mano y me dijo:
- Mi niña, no te haré daño...jamás te haré daño!-
La miré. Las cejas juntas. Pensá rápido, pensá rápido....
- Sé que no estás bien. Sé que no eres feliz- la oí decir.
Pase.

Le ofrecí una taza de café. Aceptó. Me dijo que si yo la hubiera escuchado en la feria aquel día, me hubiera pasado la mitad de lo que me venía pasando. Que posiblemente  me hubiera casado lo mismo, pero que Gabriel me haría sufrir toda la vida.
- Te engaña- dijo.
Mis ojos hablaron por mi. Se me inundaron.
- No miento yo- dijo- Se que sufres por eso-
- Pero ¿usted como lo sabe?-
- Yo lo vi antes que tu te cases con el, solo que no me dejaste decírtelo-
Yo lloraba a lágrima viva y ella también. ¿Pero porqué lloraba ella?

Me preguntó si le daba permiso para venir de cuando en vez a verme. Le pedí disculpas y le dije que no sabría que día estaría en casa y me dijo:
- Sé que por ahora no me verás. Te dejo mi dirección, por si algún día me necesitas-
Cuando se iba se abrazó a mi y sentí su temblequeo contra mi cuerpo. Lloraba de nuevo.

Me quedé con esa sensación de vacío que queda como cuando alguien se muere...agarré un papel y una lapicera y mientras terminaba mi café, las palabras salieron de mi automáticamente:


DONDE VOS NADAS...YO ME AHOGO...

Es difícil explicar algo tan sencillo, pero es así, donde vos estás cómodo, yo no logro acomodarme.
Donde vos te sentís seguro, yo pienso que en cualquier momento me darán un zarpazo.
Donde vos tenes refugio, yo siento desamparo.
Donde vos recibís amor, yo solo encuentro un poco mas de soledad y algo de tristeza...
Donde vos te sentís acompañado, yo estoy sola.
Donde vos escuchas aliento, yo siento desaliento.
Donde late mi corazón...late aún el tuyo?

Donde yo tengo paz, vos tenes un nudo de angustia.
Donde yo tengo silencios, vos tenes un montón de gritos.
Donde yo tengo calma, vos tenés impaciencia.
Donde yo tengo seguridad, vos no tenés como darla.
Donde yo tengo todo para darte, vos no tenes donde recibirlo.
Y allí donde convergíamos en un mundo solo nuestro, donde se podrían unir nuestras manos para fundirnos en un beso, allí donde las risas se podrían haber confundido en un abrazo rodeado de sabanas arrugadas de tanto fragor de batalla de amor, allí donde no se si te encontrare alguna otra vez, es donde te sigo queriendo y eligiendo, aunque te cueste creerlo y ya no me ames.

NO PUEDO CON MAS SILENCIO.
NO PUEDO CON ESTA TRISTEZA
NO PUEDO CON TANTA SOLEDAD, CON TANTO ERROR.

Luego de eso, armé un bolso, tomé mis documentos, dinero y salí de ahí sin rumbo.














martes, 5 de junio de 2012

UN AÑO Y MEDIO DESPUES....

Me doy cuenta que los príncipes azules no existen y que la vida perfecta que soñaba sólo era eso. Un sueño. Todo lo que sucedió después de 18 meses de casados, se volvió una pesadilla. Como si se me nublaran todos mis días de sol...como si ya no sonaran más las campanas de las iglesias, ni cantaran más lo pájaros para mi.

Si tienes paciencia, sigue leyendo querido/a lector/a....todo lo que haré, será contarte mi historia....
Fueron quince días maravillosos, llenos de sol, playa, romance, planes, risas...pero como todo tenía un final, así que en cuanto menos nos dimos cuenta estábamos sobrevolando nuestra ciudad.
Ir al aeropuerto, hacer todos los circuitos con las valijas, embarcar, siempre me ponía nerviosa viajar en avión. Pero esa adrenalina me gustaba, cuando sentía que correteaba ya mi corazón empezaba a latir fuerte, luego cuando el sonido de las turbinas cambiaba y sentía que íbamos despegando, me agarraban ganas de reír a carcajadas y si tuviera en mis manos esos plásticos con burbujitas para apretar, creo que los rompería a todos hasta llegar de vuelta a destino! jajaja!
Ya una vez estabilizado, suspiraba un par de veces y listo...se pasaba el temor. Me ponía los auriculares y escuchaba música o miraba alguna película...Gaby dormía, (cómo podía?).

Una vez en el aeropuerto, buscamos el equipaje, pasamos los controles y tomamos un taxi con destino a nuestro hogar...que raro decirle así a la casa de Gaby! pero eso era lo que significaba para nosotros!
Una vez en casa, lo primero que hicimos fue darnos cuenta que nuestras madres habían ido a ordenar todo.
Habían dispuesto prolijamente los regalos sobre un mueble, armado nuestra cama, lavado las cortinas, lustrado los muebles y los pisos...el departamento estaba hermoso!
la heladera llena de cosas! que alivio! no teníamos que ir siquiera a comprar una cerveza! Cocinamos algo rápido, unos fideos con crema, mucho queso rallado y unas costeletas de cerdo...
Mientras yo comía una manzana verde, Gaby llevó las valijas al dormitorio. Media hora después estábamos bañándonos juntos...que placer era esto!

Pasaron dos días más, y al tercero que ya era lunes, debíamos reintegrarnos al trabajo. El a la compañía con todas las responsabilidades que atañen a semejante puesto de la gerencia y yo como siempre, a mi escritorio en la legislatura...mucho papeleo atrasado, trajín que odiaba pero el sueldo valía esas broncas...


Noche maravillosa, feliz...llena de deseo, luna que nos acompañaste todo el tiempo! dormir entre sus brazos era lo más maravilloso del mundo para mi...No recuerdo nada más...perdía la conciencia después de tanto sexo, sus labios no paraban, su lengua, sus manos...todo mi cuerpo era un vibrato constante, una guitarra con cuerdas donde el sabía que tonos tocar con sus dedos...me revolví como una serpiente entre sus piernas, sentía su presión sobre mi cuerpo, me cambiaba, me subía, me bajaba, y mis suspiros cortos, mis te amo tan soplados al oido...toda suya. Eso era. Mi mundo, su mundo...


La fiesta fue algo inolvidable! Al llegar al campo donde hicimos la fiesta, quedé maravillada, porque lo que le había pedido a la Wedding planer había quedado mejor de lo que yo pensaba...
Las mesas con manteles color blancos y un camino color lila, con las sillas forradas de telas de raso blanco  y moños color lila.
Más alejado de las mesas se encontraban un grupo de cenadores-camas con doseles de boal blanco para quienes después de almorzar quisieran descansar y tambien sofás largos con mesitas...
Al atardecer encendieron las antorchas y la gente no se iba....estaba hermoso el día y la noche mejor!

Yo me había cambiado tres veces mi ropa, para estar más cómoda, lo mismo que Gaby. Habíamos hablado el tema de irnos de la fiesta antes, pero los dos acordamos quedarnos a disfrutarla lo más que podamos, porque queríamos aprovechar al máximo todo! Mientras almorzábamos escuchábamos música que habíamos ido eligiendo Gaby y yo...y sobre las 19 horas pasaron un video sorpresa sobre nuestra infancia, adolescencia, ya de novios y nos emocionamos tanto!




El vals fue el momento que más amé...en los brazos de mi amor...La vida me pasaba tan rápido...me acordé de mis 15 años, cuando por primera vez bailaba en los brazos de mi padre, y tomé seria conciencia que me faltaban mis abuelos este día. Ellos seguramente me miraron desde el cielo...
El catering, los mozos, la comida...la torta...todo perfecto. Las bebidas de la mejor y heladas...no podía pedir más...fue un día soñado. Salvo ese detalle que cada tanto se me venía a la cabeza...
Gaby me preguntó que me pasaba y le dije: - después te cuento, pero no te preocupes que no es nada importante- y seguimos sin hacer mención alguna de eso.

A la noche, siendo las 23 horas y luego de todo un día completo de fiesta, decidimos despedirnos de nuestros familiares y amigos e irnos del campo al departamento de Gaby, que hasta que terminaran de edificar nuestro terreno, sería momentáneamente nuestro hogar.

Al llegar abrimos los regalos...pocos, porque en realidad teníamos sueño! y había muchos para abrir!
Al día siguiente debíamos levantarnos medianamente temprano porque a las 16 horas, salía nuestro avión hacia Brasil y teníamos que revisar de no olvidarnos nada!

La despedida fue ruidosa, porque nuestros amigos de la oficina nos llevaron arroz, silbatos y papelitos a la entrada del aeropuerto. Menos mal que dentro, pude encontrar un baño para recomponer un poco mi cabello! Nos despedimos lacrimógenamente de nuestras madres que no sabemos si aun les duraba el efecto del vino o que, pero no dejaban de llorar...(si siempre quisieron que nos casemos y sabían que nos iríamos de luna de miel, entonces, porque lloraban? jajaja!)



Llegamos al hotel donde nos esperaba una habitación de ensueño!
Era amplia, luminosa, con una cama enorme con una media luna detrás como respaldar con yacuzzi y baño en suite. Y nos la habían decorado con pétalos de rosa rosas, rojos y blancos.
En nuestro cuarto, para ir al dormitorio propiamente dicho teníamos que subir una escalera porque había como un entrepiso. Era la suite presidencial del hotel que había sido reservada por el jefe de Gaby. Ese había sido su regalo. La estadía en Brasil. 
Me sentía como en un cuento de hadas! Nuestro cuarto tenía una vista maravillosa, había spa en el hotel y el comedor era submarino. Mientras comíamos podíamos ver los peces nadando sobre nosotros...
Era una maravilla!


La primera cena que tuvimos en el hotel, fue maravillosa, hermosa! Cuando llegamos y tuvimos que subir para ir a dormir, Gaby se sacó su camisa y en la mitad de la escalera me hizo el amor...
Sus besos fueron diferentes, sus caricias extremadamente atrevidas! no hubo rincón que no tocara, besara, que no me susurrara al oído que me amaba....
Que sentía Gaby en ese momento?
- "Te amo tanto!"- lo escuché decir a mi oído...
Cerré los ojos, lo envolví con mis piernas en sus caderas y dejé que simplemente me hiciera el amor, una vez....
Luego fuimos al yacuzzi y ahí repitió su pasión...aferrándome de la nuca, besándome sin dejarme casi respirar, su salvajismo me excitaba, su descontrol me elevaba....cada día lo amaba más...

Al día siguiente nos despiertan de la mesa de entrada para preguntarnos si queríamos el desayuno. Eran las 10 de la mañana. Asentimos y nos trajeron una bandeja de frutas y café con galletitas dulces y sandwichs.
Bajamos a la playa...tomamos sol. Yo sentía mi piel calentita y oliendo a coco.
Gabriel me dijo que lo acompañara...fuimos al mar. El agua a pesar de ser cálida, casi me resultó fría al contacto con mi piel tan caliente...llegaron los abrazos, los besos...estábamos solos.
Solos.
Gabriel estaba transformado en una máquina sexual. No había modo de pararlo. En los años que estuvimos de novios tuvo episodios así, de lujuria, pero como esto...nunca.
Hicimos el amor ahí mismo...sin mirar, sin preocuparnos...que feliz era Dios mio!



jueves, 31 de mayo de 2012

Sentía el olor a "santidad" que hay en todas las iglesias. Las luces brillaban en la nave y el altar blanco estaba decorado con flores blancas y rosas. En un momento detuve la vista a la derecha. Ahí me esperaba Gabriel, con su traje oscuro, paradito firme, sabiéndolo nervioso, igual que yo...
Aún después de tantos años de novios, pensé que no tenía motivo para estar así tensa. Aferrándome del brazo de mi padre daba paso a paso, despacito. Mirando a la gente de reojo, en las filas de banco de madera de algarrobo decorados con cintas de raso blanco y bouquets de rosas blancas y rosadas...yo no me había enterado de esta decoración, seguro anduvo mi madre atrás de esto...
El corazón latiendo, la voz se me había ido lejos...creí que me caería al piso, pero seguí respirando...
Los ojitos verdes de Gabriel me atravesaron cuando me tomó la mano.
- Estás tan bella!- me dijo.
No pude responderle. Este nudito en la garganta estaba firme y parecía que no iba a irse.
Cuando llegamos ante el altar los dos juntos, el cura comenzó con la ceremonia. Yo no era una mujer de ir a la iglesia, para mi todos esos rituales no eran necesarios, para Gaby tampoco. Pero nuestras madres querían el vestido, la fiesta, la luna de miel....que se yo...era tradición en ambas familias.
- Ay Thábatha como no se van a casar?- dijo mi suegra
- Nosotras nos casamos por iglesia las dos- dijo mi madre...
Todo eso me acordaba cuando el cura hablaba. Viste cuando vos estás en un lugar, pero se hace mudo todo el entorno y no escuchás más que tu propia voz? Bueno. Así estaba yo en el altar. No era porque no me interesara, pero no sé...me quedé colgada en los vitrales... en las caras de los santos que había a los costados...me dije: - Cuántas novias habrán pasado por acá...cuántas se habrán arrepentido y se fueron por donde entraron, cuántas serán felices...cuántas no. Me acordé de la gitana. La puta madre!
De pronto cambió la voz que hablaba y era Gabriel que decía  sus votos. Luego me tocaba a mi. Dije prolijamente mi parlamento y con voz muy serena, a pesar de lo nerviosa que estaba.
El cura redondeó la misa, hasta que llegó al momento de mas emoción al decir "los declaro, marido y mujer".
Sentí una tranquilidad en el alma. Gaby me miraba y yo sentí que me amaba.... Nos besamos tan tiernamente como siempre...como amaba a ese hombre!

Cuando giré, vi todas esas caras tan conocidas! nuestras familias, amigos y amigas, compañeros de trabajo de ambos...
Llegamos al atrio, y saludábamos. Nos tiraron el tradicional arroz...no faltaron las bromas de juntarlo para hacer una paellita...hasta que de pronto sentí que los pelitos de mi nuca se erizaron. Mi espalda sufrió de escalofríos y mis manos se ponían frías como un témpano. Instintivamente sentí que alguien me miraba desde atrás y me di vuelta.
Ahí estaba parada ella. La misma gitana que estaba en la feria el día antes! No se porqué se me heló la sangre al verla.
Ella movía sus labios rápidamente, sin hablar. Sólo movía los labios en una oración, rezo o no se que. Yo no podía dar un paso mas. Tenía paralizado el cuerpo. Mi sonrisa la sabía una mueca rígida...Tuve miedo.
Gabriel me tomó la mano y me miro.
- Vamos amor? tenemos que sacarnos las fotos en el Paseo de la Luna-
- Si...si...vamos -
Y salimos de la iglesia sin mirar atrás.

Otra vez la cabeza en esa feria maldita y en esa vieja roñosa...¿porque no podía sencillamente arrancármela de la cabeza? Solo que esta vez, Gabriel ya comenzaba a mirarme preocupado...

miércoles, 30 de mayo de 2012

Era muy fácil encontrarle el sentido a cada mañana con el a mi lado. Sabía que de un momento a otro me arrancaría una risa, de esas mías, tintineantes, contagiosas.

Planeábamos las cosas casi sin proponérnoslo. Un día surgió lo del juego de living, yo lo quería de ratán, el de pana...o el juego de dormitorio: yo quería muebles de madera, cálidos y tradicionales. El colchón y sommier.
Yo amaba los cuadros pintados al óleo por mi o mi madre...el minimalista.
Ví que no coincidíamos en algunas cosas pero no eran cosas que no pudiéramos sortear.

Es más. Si yo insistía un poquito, me daba cuenta que podía conseguir lo que quería, con mimos, con caricias, con esta voz que no se a quién heredé, pero que logra todo lo que quiero.
Siguieron pasando los días. Meses.
Los planes iban tomando forma. Gabriel tenía un excelente trabajo en una compañía de Transportes de agroquímicos, y lo habían nombrado gerente. Y yo era secretaria de un Senador en la Casa de Gobierno.
Entre los dos nos la pasaríamos tranquilos. El tenía un deptartamento en el que vivía solo ya desde hacía varios años al que le hacía falta una manito femenina, pero que traté siempre prudentemente de no invadir.
Yo vivía con mis padres. No tuve nunca la necesidad de irme de casa. Era hija única y no hubo necesidad. Me faltaban 2 materias para recibirme de abogada. Y luego me casaría.

Dos trimestres después, ya tenía mi título, estaba en marcha mi vestido de novia y las tarjetas de los invitados estaban elegidas y haciéndose en la imprenta. Gaby trajo un día los anillos. Como lloramos! al fin se veía hecho realidad nuestro sueño!
Cuando faltaba apenas un día para casarnos, voy a una feria que quedaba cerca de casa para despejarme un poco. Tenía nervios. Miré los puestos de las verduras, las pastas, los fiambres...era enorme! y al girar en uno de los puestos, atropellé a una gitana.
Era una mujer mayor, de unos 70 años, con sus coloridas polleras, las monedas de bijouterie en los pañuelos de la frente, las manos llenas de anillos con las uñas sucias y largas.
- Perdón- fue lo único que atiné a decirle, y ella me tomó una mano.
- Ay hija...cuánta felicidad veo en ti!- me dijo, y siguió- pero mi niña...tanto dolor que llega después no soportarás-
Saqué mi mano, mirándola confundida...giré y corrí
Al día siguiente, mi cuerpo temblaba como un papel al hacer la entrada en la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, del brazo de mi padre. No podía sacarme las palabras de la Gitana esa de mi cabeza. Me propuse olvidar ese episodio. Seguramente quería dinero como todas las gitanas...



Cuando lo conocí, yo pensé que había tocado el cielo. Era guapísimo, inteligente, tenía buen humor...trabajaba y estudiaba...era todo lo que una mujer quería a su lado.
La historia parecía volverse cada día mejor, éramos súper compinches, compañeros...todo estaba dentro de lo calculado, cada momento, cada salida...sin dudas éramos uno para el otro.

Una mañana llegó muy temprano a casa, y con la calidez de siempre, besó a mi madre y a mi padre y se fué derechito a mi cuarto.
Sentí la molestia de la luz en mis ojos y un simple suspiro frente a mi cara. Un beso más tarde. Sonreí. "qué hacía ahí a esta hora?" (pensé).
- Ey...estuve pensando en vos nena-
- Ey amor...buen día!-
- Tengo una noticia para darte-
- ... - mirándolo con complicidad...
- Me ascendieron en la compañía!
- Buenísimoooooo! - incorporándome para abrazarlo
- Ah! ey...me quiero casar con vos-

La nube me llevó lejos...floté, me quedé callada con sus besos...lo amaba cada día más!
Todo se llenó de sol, todo parecía sonreirle a los dos!
Días después comenzarían los preparativos para su boda!



ESCAPADA...

Tomé un taxi. E inesperadamente no supe hacia dónde me dirigía. Lo que había escuchado me había dejado atontada. Era acaso la voz de mi marido hablando con una amante?
Decidí venir aquí...les contaré mi tristeza, mi desventura y mi venganza.
Espero sus comentarios y sugerencias.
Thábatha.http://www.facebook.com/daniela.dominguez.56