Planeábamos las cosas casi sin proponérnoslo. Un día surgió lo del juego de living, yo lo quería de ratán, el de pana...o el juego de dormitorio: yo quería muebles de madera, cálidos y tradicionales. El colchón y sommier.Yo amaba los cuadros pintados al óleo por mi o mi madre...el minimalista.
Ví que no coincidíamos en algunas cosas pero no eran cosas que no pudiéramos sortear.
Es más. Si yo insistía un poquito, me daba cuenta que podía conseguir lo que quería, con mimos, con caricias, con esta voz que no se a quién heredé, pero que logra todo lo que quiero.
Siguieron pasando los días. Meses.
Los planes iban tomando forma. Gabriel tenía un excelente trabajo en una compañía de Transportes de agroquímicos, y lo habían nombrado gerente. Y yo era secretaria de un Senador en la Casa de Gobierno.
Entre los dos nos la pasaríamos tranquilos. El tenía un deptartamento en el que vivía solo ya desde hacía varios años al que le hacía falta una manito femenina, pero que traté siempre prudentemente de no invadir.
Yo vivía con mis padres. No tuve nunca la necesidad de irme de casa. Era hija única y no hubo necesidad. Me faltaban 2 materias para recibirme de abogada. Y luego me casaría.
Dos trimestres después, ya tenía mi título, estaba en marcha mi vestido de novia y las tarjetas de los invitados estaban elegidas y haciéndose en la imprenta. Gaby trajo un día los anillos. Como lloramos! al fin se veía hecho realidad nuestro sueño!
Cuando faltaba apenas un día para casarnos, voy a una feria que quedaba cerca de casa para despejarme un poco. Tenía nervios. Miré los puestos de las verduras, las pastas, los fiambres...era enorme! y al girar en uno de los puestos, atropellé a una gitana.Era una mujer mayor, de unos 70 años, con sus coloridas polleras, las monedas de bijouterie en los pañuelos de la frente, las manos llenas de anillos con las uñas sucias y largas.
- Perdón- fue lo único que atiné a decirle, y ella me tomó una mano.
- Ay hija...cuánta felicidad veo en ti!- me dijo, y siguió- pero mi niña...tanto dolor que llega después no soportarás-
Saqué mi mano, mirándola confundida...giré y corrí
Al día siguiente, mi cuerpo temblaba como un papel al hacer la entrada en la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, del brazo de mi padre. No podía sacarme las palabras de la Gitana esa de mi cabeza. Me propuse olvidar ese episodio. Seguramente quería dinero como todas las gitanas...
MUY ATRAPANTE, SENSUAL, EROTISMO CON SUTILEZA.......ME ENCANTO !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ESTA GENIAL, MARAVILLOSO!! DIEGO
ResponderEliminarahhhh que bueno amigaaaaaaaaaa
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