Nuestro matrimonio comenzaba a hacer agua. Yo sentía que nada de lo que hiciera le alcanzaba para que sea feliz. Si hacía un bizcochuelo de vainilla, el seguramente querría de chocolate. Si cambiaba los muebles de lugar, se quejaba que le "revolvía la casa y se la daba vueltas patas arriba sin su permiso".Me hizo sentir que no era mi casa muchas veces...pero pensé que era porque siempre vivió solo en ella. No terminaba de sentirme cómoda en lo que era mi propia casa.
Una noche cociné pescado. Lo acomodé sobre un colchón de verduras como nos lo habían preparado en el hotel cuando estuvimos de luna de miel. Gabriel le había pedido la receta a la chef del comedor.
Puse una mesa hermosa, con mantel, copas, vino fino, me puse una ropa interior seductora y lo esperé ansiosa.
Cuando llegó frunció el seño y preguntó:
- ¿Qué es ese olor a mierda?-
- Pescado- contesté cejijunta.
No me gusta ese olor. No quiero comer pescado.
- Está hecho con la receta que le preguntaste a la chef del hotel!- dije enojándome.
- Bueno no me gusta más. Tirálo. Y vestíte.- dijo
Discutimos, mucho. Mal. El se fue al escritorio a seguir con sus trabajos y me dejó sola en la cocina. Me senté a la mesa y me serví una copa de vino...lloré. Junté la mesa, las velas, la copa que quedaba...su copa.
No había tenido en cuenta que cumplíamos un año y medio de casados. Era cumple mes.
No se acordó.
No cenó. ¿No tenía hambre? Habría cenado, pero y con quién?
Me fui al cuarto, saqué mi pijama, me desvestí y me preparé para meterme en la cama. Fui al baño, encendí la luz y me paré frente al espejo del tocador.
¿Porqué tenía la mirada tan triste? No era feliz como me había imaginado. Algo no andaba bien, pero que?
No podía darme cuenta ni visualizarlo.
Sentí murmullos. Me acerqué descalza a la puerta del cuarto. La abrí con mucho sigilo. Caminé hasta la puerta del escritorio, y escuché con claridad:- No...no está aqui -
...
- No, no me llames más a mi celular a estas horas, te lo dije!-
...
- No te enojes conmigo por favor...si? sabes que te quiero...si...si..
...
- No cortá vos primero...no, dale...cortá vos primero...dale...-
Este hombre estaba hablando con otra! y estaba actuando como un pelotudo importante!
Me metí en la cama sin abrir la boca ni decir una palabra. Tenía que descubrir todo esto sin que el se enterase. ¿Pero cómo?...mi llanto era como la llovizna en un día nublado, de ese que no se siente ni se escucha...No durmió en mi cama. Se quedó en el sillón del escritorio.
Al día siguiente, cuando sonó el despertador, me levanté y el ya se había ido.Lavé mi cara y mis dientes. Me cambié. Llamé para avisarle a mi jefe que no iría. Al fin y al cabo era viernes y no había faltado jamás y me dijo que no me preocupase que no había casi trabajo.Tenía muchas ganas de llorar, no quería hacer nada y me apoyé en la mesa con la cabeza entre los brazos. Pensando en qué había fallado. Qué hice mal.
Me obligué a levantarme, me sentía como si se me hiciera un hoyo en los pies. Fui hasta la cocina y encendí la hornalla.
Puse la pava en el fuego y las tostadas en el tostador. Las llamas siempre me llamaron la atención, las miraba como se movían, azules, seductoras...mis ojos clavados en ese punto fijo.
Miré todo el departamento. Desde la cocina tenía una vista cómoda al living y al comedor. Yo había pintado esa casa con Gabriel y la había decorado a mi gusto. Que feliz estaba Gabriel cuando llegó esa tarde y vio el living, la cocina y el comedor terminados!
Había trabajado sin parar desde las 8 de la mañana hasta las 18 horas. Solo para tomar una merienda. Cansada pero satisfecha porque lo vería feliz.
Y ahora me encontraba mirando que esa casita estaba perfecta pero mi vida con el, no.
Me sacó de mi pensamiento el timbre de la puerta. Gabriel había salido hacía un rato largo así que pensé que no sería el. Yo no saldría a trabajar, pero nadie sabía. Seguro era mi suegra (que venía todos los días a asegurarse que el hubiera comido como cuando era soltero) o mi madre que sin decírmelo, sospechaba que no estaba bien y hacía un tiempo estaba rara conmigo, justo desde el día que vi a la gitana.
Dejando la tostada a medio comer, salí hacia el comedor, abrí la puerta pensando que eran cualquiera de ellas dos. Era la Gitana!
Mi primera reacción fue cerrar la puerta pero ella puso su mano y me dijo:
- Mi niña, no te haré daño...jamás te haré daño!-
La miré. Las cejas juntas. Pensá rápido, pensá rápido....
- Sé que no estás bien. Sé que no eres feliz- la oí decir.
Pase.
Le ofrecí una taza de café. Aceptó. Me dijo que si yo la hubiera escuchado en la feria aquel día, me hubiera pasado la mitad de lo que me venía pasando. Que posiblemente me hubiera casado lo mismo, pero que Gabriel me haría sufrir toda la vida.
- Te engaña- dijo.
Mis ojos hablaron por mi. Se me inundaron.
- No miento yo- dijo- Se que sufres por eso-
- Pero ¿usted como lo sabe?-
- Yo lo vi antes que tu te cases con el, solo que no me dejaste decírtelo-
Yo lloraba a lágrima viva y ella también. ¿Pero porqué lloraba ella?
Me preguntó si le daba permiso para venir de cuando en vez a verme. Le pedí disculpas y le dije que no sabría que día estaría en casa y me dijo:
- Sé que por ahora no me verás. Te dejo mi dirección, por si algún día me necesitas-
Cuando se iba se abrazó a mi y sentí su temblequeo contra mi cuerpo. Lloraba de nuevo.
Me quedé con esa sensación de vacío que queda como cuando alguien se muere...agarré un papel y una lapicera y mientras terminaba mi café, las palabras salieron de mi automáticamente:
DONDE VOS NADAS...YO ME AHOGO...
Es difícil explicar algo tan sencillo, pero es así, donde vos estás cómodo, yo no logro acomodarme.
Donde vos te sentís seguro, yo pienso que en cualquier momento me darán un zarpazo.
Donde vos tenes refugio, yo siento desamparo.
Donde vos recibís amor, yo solo encuentro un poco mas de soledad y algo de tristeza...
Donde vos te sentís acompañado, yo estoy sola.Donde vos escuchas aliento, yo siento desaliento.
Donde late mi corazón...late aún el tuyo?
Donde yo tengo paz, vos tenes un nudo de angustia.
Donde yo tengo silencios, vos tenes un montón de gritos.
Donde yo tengo calma, vos tenés impaciencia.
Donde yo tengo seguridad, vos no tenés como darla.
Donde yo tengo todo para darte, vos no tenes donde recibirlo.
Y allí donde convergíamos en un mundo solo nuestro, donde se podrían unir nuestras manos para fundirnos en un beso, allí donde las risas se podrían haber confundido en un abrazo rodeado de sabanas arrugadas de tanto fragor de batalla de amor, allí donde no se si te encontrare alguna otra vez, es donde te sigo queriendo y eligiendo, aunque te cueste creerlo y ya no me ames.
NO PUEDO CON MAS SILENCIO.
NO PUEDO CON ESTA TRISTEZA
NO PUEDO CON TANTA SOLEDAD, CON TANTO ERROR.
Luego de eso, armé un bolso, tomé mis documentos, dinero y salí de ahí sin rumbo.

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