Ir al aeropuerto, hacer todos los circuitos con las valijas, embarcar, siempre me ponía nerviosa viajar en avión. Pero esa adrenalina me gustaba, cuando sentía que correteaba ya mi corazón empezaba a latir fuerte, luego cuando el sonido de las turbinas cambiaba y sentía que íbamos despegando, me agarraban ganas de reír a carcajadas y si tuviera en mis manos esos plásticos con burbujitas para apretar, creo que los rompería a todos hasta llegar de vuelta a destino! jajaja!Ya una vez estabilizado, suspiraba un par de veces y listo...se pasaba el temor. Me ponía los auriculares y escuchaba música o miraba alguna película...Gaby dormía, (cómo podía?).
Una vez en el aeropuerto, buscamos el equipaje, pasamos los controles y tomamos un taxi con destino a nuestro hogar...que raro decirle así a la casa de Gaby! pero eso era lo que significaba para nosotros!
Una vez en casa, lo primero que hicimos fue darnos cuenta que nuestras madres habían ido a ordenar todo.
Habían dispuesto prolijamente los regalos sobre un mueble, armado nuestra cama, lavado las cortinas, lustrado los muebles y los pisos...el departamento estaba hermoso!
la heladera llena de cosas! que alivio! no teníamos que ir siquiera a comprar una cerveza! Cocinamos algo rápido, unos fideos con crema, mucho queso rallado y unas costeletas de cerdo...
Mientras yo comía una manzana verde, Gaby llevó las valijas al dormitorio. Media hora después estábamos bañándonos juntos...que placer era esto!
Pasaron dos días más, y al tercero que ya era lunes, debíamos reintegrarnos al trabajo. El a la compañía con todas las responsabilidades que atañen a semejante puesto de la gerencia y yo como siempre, a mi escritorio en la legislatura...mucho papeleo atrasado, trajín que odiaba pero el sueldo valía esas broncas...
Noche maravillosa, feliz...llena de deseo, luna que nos acompañaste todo el tiempo! dormir entre sus brazos era lo más maravilloso del mundo para mi...No recuerdo nada más...perdía la conciencia después de tanto sexo, sus labios no paraban, su lengua, sus manos...todo mi cuerpo era un vibrato constante, una guitarra con cuerdas donde el sabía que tonos tocar con sus dedos...me revolví como una serpiente entre sus piernas, sentía su presión sobre mi cuerpo, me cambiaba, me subía, me bajaba, y mis suspiros cortos, mis te amo tan soplados al oido...toda suya. Eso era. Mi mundo, su mundo...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar