Las mesas con manteles color blancos y un camino color lila, con las sillas forradas de telas de raso blanco y moños color lila.Más alejado de las mesas se encontraban un grupo de cenadores-camas con doseles de boal blanco para quienes después de almorzar quisieran descansar y tambien sofás largos con mesitas...
Al atardecer encendieron las antorchas y la gente no se iba....estaba hermoso el día y la noche mejor!
Yo me había cambiado tres veces mi ropa, para estar más cómoda, lo mismo que Gaby. Habíamos hablado el tema de irnos de la fiesta antes, pero los dos acordamos quedarnos a disfrutarla lo más que podamos, porque queríamos aprovechar al máximo todo! Mientras almorzábamos escuchábamos música que habíamos ido eligiendo Gaby y yo...y sobre las 19 horas pasaron un video sorpresa sobre nuestra infancia, adolescencia, ya de novios y nos emocionamos tanto!
El vals fue el momento que más amé...en los brazos de mi amor...La vida me pasaba tan rápido...me acordé de mis 15 años, cuando por primera vez bailaba en los brazos de mi padre, y tomé seria conciencia que me faltaban mis abuelos este día. Ellos seguramente me miraron desde el cielo...
El catering, los mozos, la comida...la torta...todo perfecto. Las bebidas de la mejor y heladas...no podía pedir más...fue un día soñado. Salvo ese detalle que cada tanto se me venía a la cabeza...
Gaby me preguntó que me pasaba y le dije: - después te cuento, pero no te preocupes que no es nada importante- y seguimos sin hacer mención alguna de eso.
A la noche, siendo las 23 horas y luego de todo un día completo de fiesta, decidimos despedirnos de nuestros familiares y amigos e irnos del campo al departamento de Gaby, que hasta que terminaran de edificar nuestro terreno, sería momentáneamente nuestro hogar.
Al día siguiente debíamos levantarnos medianamente temprano porque a las 16 horas, salía nuestro avión hacia Brasil y teníamos que revisar de no olvidarnos nada!
La despedida fue ruidosa, porque nuestros amigos de la oficina nos llevaron arroz, silbatos y papelitos a la entrada del aeropuerto. Menos mal que dentro, pude encontrar un baño para recomponer un poco mi cabello! Nos despedimos lacrimógenamente de nuestras madres que no sabemos si aun les duraba el efecto del vino o que, pero no dejaban de llorar...(si siempre quisieron que nos casemos y sabían que nos iríamos de luna de miel, entonces, porque lloraban? jajaja!)
Llegamos al hotel donde nos esperaba una habitación de ensueño!Era amplia, luminosa, con una cama enorme con una media luna detrás como respaldar con yacuzzi y baño en suite. Y nos la habían decorado con pétalos de rosa rosas, rojos y blancos.
En nuestro cuarto, para ir al dormitorio propiamente dicho teníamos que subir una escalera porque había como un entrepiso. Era la suite presidencial del hotel que había sido reservada por el jefe de Gaby. Ese había sido su regalo. La estadía en Brasil.
Me sentía como en un cuento de hadas! Nuestro cuarto tenía una vista maravillosa, había spa en el hotel y el comedor era submarino. Mientras comíamos podíamos ver los peces nadando sobre nosotros...
Era una maravilla!
La primera cena que tuvimos en el hotel, fue maravillosa, hermosa! Cuando llegamos y tuvimos que subir para ir a dormir, Gaby se sacó su camisa y en la mitad de la escalera me hizo el amor...Sus besos fueron diferentes, sus caricias extremadamente atrevidas! no hubo rincón que no tocara, besara, que no me susurrara al oído que me amaba....
Que sentía Gaby en ese momento?
- "Te amo tanto!"- lo escuché decir a mi oído...
Cerré los ojos, lo envolví con mis piernas en sus caderas y dejé que simplemente me hiciera el amor, una vez....
Luego fuimos al yacuzzi y ahí repitió su pasión...aferrándome de la nuca, besándome sin dejarme casi respirar, su salvajismo me excitaba, su descontrol me elevaba....cada día lo amaba más...
Al día siguiente nos despiertan de la mesa de entrada para preguntarnos si queríamos el desayuno. Eran las 10 de la mañana. Asentimos y nos trajeron una bandeja de frutas y café con galletitas dulces y sandwichs.
Bajamos a la playa...tomamos sol. Yo sentía mi piel calentita y oliendo a coco.
Gabriel me dijo que lo acompañara...fuimos al mar. El agua a pesar de ser cálida, casi me resultó fría al contacto con mi piel tan caliente...llegaron los abrazos, los besos...estábamos solos.
Solos.
Gabriel estaba transformado en una máquina sexual. No había modo de pararlo. En los años que estuvimos de novios tuvo episodios así, de lujuria, pero como esto...nunca.
Hicimos el amor ahí mismo...sin mirar, sin preocuparnos...que feliz era Dios mio!



Esa foto de ambos en el agua en pelotas es muy buena. Se adivina la erección de el, esa pija que de tan dura ya duele. Muy buen blog.
ResponderEliminarElena Sedova