lunes, 10 de diciembre de 2012


X


NADANDO EN EL MAR DE LA CURIOSIDAD


Pasaron algunos días del episodio de Ana. Me sentí mal. Me dio mucha pena su condición de vivir avergonzada, de tener que irse lejos igual que yo, pero escapando de la vergüenza.Yo debo reconocer que lo que sentía era bronca, pero mi orgullo no me dejaba acercarme ni siquiera a intentar ver que era, ni quien era con quien hablaba mi ex. Daba lo mismo ya. El tema era que me engañó.


Salí esa mañana como todas, para la Legislatura, pero debía pasar por el centro para hacer unas compras de último momento para un cumpleaños que tenía y al que no pensaba ir. Solo le llevaría su presente y me iría...iba pensando en estas cosas cuando de golpe los vi y no pude caminar más. Parados mirando una vidriera de una mueblería, ella señalando un sofá y el sosteniéndola de la cintura. Sonreían y estaban hablando como si nada en el resto del planeta les importase.Era Gabriel con una chica que se parecía demasiado a mi. Misma talla, mismo color de pelo...se vestía como yo...Giré en redondo y me volví por donde venía. Me temblaban las rodillas, tenía miedo de caerme y mis stilettos no ayudaban en nada!Iba llorando por la calle y cuando miré al cielo para decir "Dios mío ayudáme", vi el cartel de una farmacia. Entré.


- Buenos días, en que te puedo ayudar?- me espetó muy atentamente la empleada.Tenía ganas de decirle que no podía ayudarme en nada pero hice caso omiso de mi mente y contesté:- Hola, buen día...emmmm....quiero....- tenía la mente en blanco - tintura, ¡eso quiero!-Me trajo una carta de colores, y elegí los caobas primero...después me decidí por un rojo.- Este quiero, éste- 


Había pensado llegar a casa y cortarme sola el pelo, pero no. Pasé por una peluquería, le pedí que me tiñiera con la tintura que llevaba y que me hiciera un corte de pelo cortito.El resultado fue raro para mi. Era como ver otra mujer en el espejo. Mientras la peluquera llamaba a su empleada para que viniera a ver el cambio de look, en mi cabeza pasaban mil millones de situaciones. Había algo que me había perdido. Algo que debía saber.Llegué al hotel y busqué el papelito con la dirección de la gitana. No sabía su nombre. Me di cuenta que no se lo había preguntado...cómo la encontraría?Yo me las apañaría. Ella debe darme las respuestas que necesito!


Tomé el subte, bajé dos estaciones mas adelante de la que subí. Llegué a la superficie y comencé a caminar hasta llegar a la altura de la calle indicada. Doblé. Nada.Pregunté por un asentamiento gitano. Nadie me sabía informar. Caminé sin rumbo unas cuantas cuadras, hasta que de pronto, veo dentro de un negocio, unas polleras coloridas...- Perdón, estoy buscando esta dirección, ¿podés ayudarme?-La gitana me miró de arriba a abajo. Me dijo:- ¿Y para qué quieres que yo te lleve?-- Tengo una vieja amiga que vive ahí-- ¿Quien es?- preguntó- No sé su nombre...nunca me lo dijo y yo...-Le expliqué que la encontré en el mercado y que fue a mi boda el día de mi casamiento por iglesia y...me interrumpió y me dijo:- Vení conmigo- 


Caminamos juntas. Yo la miraba de soslayo, y observaba sus pulseras, sus anillos, su pañuelo, las uñas largas, como las de la vieja. Se parecían. Bueno, todas las gitanas son medio parecidas...que se yo...Llegamos a un espacio verde, lleno de autos. Pero autos caros, no eran autos viejos, y algunas casas desentonaban con las carpas de colores, decoradas con banderines y cortinas de palitos.


En un momento tuve miedo pero decidí seguir. De pronto llegamos a una carpita color naranja, donde la entrada se encontraba flanqueada con dos gitanos de aproximadamente mi edad. Muy buen mozos, lindísimos! de piel bronceada, uno de ojos verdes y otro de ojos negros que estaban clavados en mi! y de adentro, salió la vieja.Primero me miró. Y al instante esbozó una enorme sonrisa.- ¡Viniste mi niña!- me dijo - y me invitó a pasar.


Cuando pasé, el gitano de los ojos verdes me hizo una reverencia y me dijo:


- Gachí jelar - sin dejar de tener fija su mirada en mis ojos...y acaricio una puntita de mi pelo rojo.



XI

CIELOS TORMENTOSOS

Sentí su perfume casi sin proponérmelo. Su mano se acercó mucho a mi cara y vi que no llevaba anillos de ningun tipo. Cuando entré a la carpa, era como si ya hubiera estado ahi. Tenía la sensación de conocer ese lugar...pero a veces me pasaba con otros lugares.
La vieja se me acercó y me tomó las manos y me dijo: 
- Que suerte que viniste...yo sabía que ibas a venir en algun momento -
- Necesito hablar con Usted- le contesté, y seguí - ¿cómo es su nombre? -
La anciana sin dejar de mirarme, me contestó:
- Me llamo igual que vos -

La sorpresa me dejó sin habla. Levanté instintivamente los hombros y me hice sonar los dedos de las manos. Ella me miraba con infinita ternura.
Lo que siguió después fue como una tormenta de sorpresas, de incógnitas, de dudas... La gitana me dijo que me sentara frente a ella, que queria contarme una historia.

Comenzó contándome que una hija suya se había enamorado de un "Jilí" de por ahí...
- que es un Jilí?- pregunté.
- un tonto niña- pero no me interrumpas...
- Claro- dije.
- Este hombre la enamoró, estuvieron de novios un tiempo y ella quedó encinta. Cuando ella le va a contar que estaba esperando un hijo suyo, el hombre le dice que no se podía casar. Que el ya era casado. Tuve que parar a mis hijos varones, porque querían matarlo. Nada hubo que hacer. Ella transcurrió su embarazo como pudo, pobre hija mía, y al séptimo mes, el hombre volvió por acá. 
Le dijo que como su mujer no podía tener hijos quería criar su hijo o hija el. Mi hija era muy joven, y pensó que era lo mejor para su hijo. 
Completó su embarazo y el día del parto, hubo complicaciones. La bebé nació sana pero mi hija...falleció.
El padre de la bebé, vino al día siguiente. En cuanto entró al asentamiento, los hermanos de mi hija lo enfrentaron y hubo una pelea. EL padre de mi nieta, la única nieta que tengo, no se defendió. Con la cara ensangrentada y sin hablar ,entró a esta misma carpa. Los ojos llenos de lágrimas, acabado.
Me dijo:
- Siento mucho lo de Saray, hubiera querido que las cosas sean diferentes, el destino no la acompañó-
- Lleváte tu hija, lo único que te pido es que mantengas y respetes el nombre que le puso mi hija-
- ¿Cómo se llama?-
- Thábatha - dijo, y prosiguió- el resto es historia, hija. Tu historia. Y nunca antes aparecí porque respeté lo que me pidió tu padre, que jamás volviera a aparecer en sus vidas, pero yo siempre supe de vos, a mi manera me las arreglé para verte crecer...me hubiera encantado que te dijeran que estas son parte de tus raices...- 

Tenía un vacío en el estómago, sentía que la cabeza me iba a explotar. ¿Cómo podía ser posible que esa anciana me estuviera contando todas esas cosas? ¿ cómo era posible que yo jamás hubiese sospechado que mi madre, que la que yo creía mi madre, no lo era?
No me di cuenta, pero todo giraba, veía puntitos plateados...y se me oscureció todo.

Mas tarde, recostada en un sofá muy cómodo, vi que alguien me hacía viento con una revista. 
Quise incorporarme y me dijo:
- No, no...quédate quieta hasta que te vuelva la sangre al alma -
- pero yo...mi madre...mi abuela...-
- shhh...tranquila que Kaví no se irá de aquí - 

Cuando atardecía y con una buena taza de una infusión que me preparó la vieja, (¿debería llamarla abuela?) ya estaba repuesta para irme a casa.
- Thábatha?, debo decirle así o abuela? -
Ella me miró con tanta dulzura!!!!!! y me respondó:
- Me encantaría que me dijeras "batapurí", pero es mas fácil para ti decirme abuela - y se rió con una sonora carcajada...
- Yo al principio te tenía miedo, pero ya no - 
- Me imagino...pero yo en cambio te amé desde el minuto que te vi nacer!- 

Cuando llegó la hora de irme, Kaví me dijo que me llevaría a mi casa. Acepté.
Ibamos callados en el auto. De pronto el rompió el silencio y me dijo:
- Cuando volverás? -
- No lo sé, tengo que resolver muchas cosas en mi vida ahora - 
- Lo sé - 

No se dijo más nada. Pero sentía su mirada intensa en mi... Al llegar a la puerta del edificio donde yo vivía, bajó y me abrió la puerta del coche y me dio la mano para bajar. Me la besó y me dijo:
- Yo sé que nos volveremos a ver "lashy riat jelar" (buenas noches amor, sin que ella sepa que significaba)
Bajé. Me saludó nuevamente, subió al auto y se marchó. Aun me quedaba su perfume en mi mano...
Tenía mucho que resolver. Mañana sería otro día.

Al día siguiente, luego de desayunar, me di cuenta que tenía una mezcla de enojo y bronca, de dolor y tristeza... pero decidí enfrentar las cosas de mi vida como tenía que ser. Sin dudar.
Parada en la vereda de la casa de mi padre, el piso se me hizo un agujero. Hondo y oscuro. No quería desmayarme.
Toqué el timbre y abrió la puerta mamá.

- Hola!!! que alegría hija! ay que lindo tenés el pelo!!! - 
La calidez de siempre, el amor de siempre.
- Roberto vení que llegó Thábatha!- 

Mi padre llegó con un mate en la mano, recién cebado y con una sonrisa enorme.
- Mi amor, como estás hija?- 

- Vine a hablar con los dos - dije - tomando el mate que me dio mi papá.

Fuimos a la cocina. Ellos estaban preocupados, se les notaba en la cara. Y les dije:
- No quiero que me interrumpan. Solo quiero que me escuchen porque lo diré una sola vez, no repetiré las cosas - 

Comencé contando el episodio de la gitana en el mercado, mis temores, sus palabras. Seguí con la vez que llegó a mi depto, luego vino mi separación, y finalmente les conté que yo fui a su encuentro y me enteré que mi madre biológica había muerto y que mi abuela era esa gitana que se llamaba igual que yo y que me amaba con todo su corazón. Mi madre tenía los ojos enormes, creí que se le explotaria la cara, la boca abierta, lloraba. Mi padre estaba mirando las florcitas del mantel de la mesa de la cocina. Estaba colorado. 
Y habló:
- Hija nunca te dijimos nada porque no queríamos lastimarte ni que te avergonzaras - 
- Avergonzarme de qué papá? de que soy gitana? -
- No sos gitana!!! - gritó mi madre, y se llevó las manos a la cara y se puso a llorar.
- Mirá mamá, te guste o no, soy en parte gitana y quiero conocer mi casta y mi familia por parte de madre - 
Me paré. No había más nada que decir. Les di un beso, los abracé fuerte y les dije:
- Un día de estos vengo - 

Salí pensando en ir al cementerio a la tumba de Saray, mi mamá. Le pediría a mi abuela que me llevara.
Nuevos tiempos se avecinaban para mi...



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